
Nunca me interesó sanar.
Solo quería dejar de repetir la misma historia.
Quería dejar de ser tan autocrítico.
Quería dejar de sentirme igual en todos los lugares.
Quería dejar de ver solo lo malo en el resto como una excusa para rechazarlos antes de que ellos me rechazaran a mí.
Quería dejar de sentirme atraído por relaciones imposibles.
Quería dejar de estar enojado por todo.
No sabía cómo, pero sí tenía claro que hablar sobre mi semana no me iba a llevar ahí.
Ni tampoco me interesaba silenciar todo eso con una pastillita mágica, luego de ver cómo esas mismas pastillas destruyeron por años a mi madre.
Estaba convencido de que había algo más fuera de lo que el sistema puede ofrecer. Y llegó a mí.
No lo busqué, llegó. Rompiendo con todo.
Mi mamá, en su búsqueda de sanar de sus ataques de pánico, conoció a dos terapeutas "alternativas". Yo, como siempre, no tenía ni una fe.
Pero vi los resultados. Resultados que gente con maestrías, doctorados y todo lo que el mundo académico tiene para ofrecer, no habían logrado.
Me di una oportunidad.
Cinco minutos bastaron para que me hicieran ver cosas que no me hubiera dado cuenta ni en 10 años:
¿Qué pasó después? Dejé mis estudios universitarios y tuve mi propia experiencia a lo karate kid pero con dos señoras Miyagi.
Dentro de este mismo proceso me di cuenta de que hasta mi propio nombre cargaba con conflictos. Era tanto el rencor inconsciente, que hasta me cambié de apellido.
Quizás me conociste como Ignacio Grez, en vez de como Ignacio Urzúa. Pero así funcionan estas lealtades: por evidentes que sean, son invisibles.
Ahora me dedico a eso mismo. A acompañar procesos que van directo a la raíz del conflicto.
Y no es algo que solo me haya pasado a mí. Tras 8 años de estudio sobre estos patrones, he visto una y otra vez que su explicación se encuentra en la misma historia familiar:
Quien tolera golpes, lo aprendió en su casa.
Quien busca salvar a todos, necesitó ser útil para ser querido.
Quien tolera despotismo, creció con ausencia emocional.
Tu historia no te define, pero sí es coherente con lo que se repite en tu vida.
Por esta razón estructuré un proceso vulnerable, crudo y al grano. Para quienes, como yo, no quieren seguir dando vueltas en círculos.
Todos los domingos te envío un escrito para ir al grano sobre:
Si ya te cansaste de repetir lo mismo siempre y quieres respuestas reales, sin adornos y sin cuentos…
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