Concretar una relación de pareja no es ni siquiera el comienzo del amor.

A un cambio de percepción

Dicen que el enamoramiento dura entre seis meses a dos años y que luego de eso es cuando empieza el amor. A partir de ese momento, uno elige amar u odiar cada día. Mantener una relación es aprender a amar cada día, incluso cuando parece más fácil dejar de hacerlo.

El Legado de mis Abuelos

Este es el legado que me dejaron mis abuelos.

Una vez, conversando con ellos sobre el amor cuando tenía apenas 14 años y estaba pasando por mis primeras penas de amor, me confesaron que ellos no siempre estuvieron enamorados y que más de una vez se sintieron atraídos por otras personas durante su relación.

Inmediatamente les pregunté si alguna vez se habían sido infieles, a lo que respondieron que no, que su vínculo era más fuerte. Cada vez que sentían interés por otra persona, lo hablaban entre ellos.

Así, cada vez que mi abuela se distanciaba de mi abuelo, él se daba cuenta de que había descuidado la relación y se proponía reconquistarla. Le volvía a escribir canciones, la invitaba a comer, a paseos, etc. De igual manera, cuando mi abuelo sentía interés por otra persona, mi abuela se daba cuenta de que había descuidado la relación y volvía a reconquistarlo a su manera, yendo a verlo a la oficina, invitándolo a cenas románticas, paseos, etc.

Me dejaron claro que el amor no era lo que yo pensaba; no era algo que se daba y se mantenía por sí solo, sino que el amor era una elección diaria. En sus más de 50 años de matrimonio, eligieron amarse día a día, y eso fue lo que los mantuvo juntos.

El Amor como Responsabilidad

En otras palabras, el amor es responsabilidad. A diferencia de lo que una vez pensaba, concretar una relación de pareja no es ni siquiera el principio del amor. Una cosa es el enamoramiento y otra cosa es el amor.

Las relaciones de pareja son muy fáciles de llevar al principio, cuando uno está enamorado y experimenta la relación como si fuera una droga: todo es entretenimiento, conexión, sexo, salidas y ilusiones. Pero con el tiempo, el enamoramiento empieza a declinar y comenzamos a ver los defectos en la otra persona, a darnos cuenta de que tal vez no tenemos los mismos intereses o ideales, y muchas veces a darnos cuenta de que la persona que tenemos al frente es muy distinta a la que conocimos en un principio, cuando estábamos literalmente obnubilados por esta droga llamada enamoramiento. Generalmente, es aquí cuando las relaciones llegan a su fin, cuando ya no hay un cúmulo de químicos que las mantengan. Es aquí cuando el amor se transforma en una elección.

Cuando se trata de buscar una relación estable, el enamoramiento no es lo único ni tampoco es suficiente. Hay muchas otras cosas en juego que, por lo que he aprendido, es mejor dejarlas claras desde el principio para no sufrir las consecuencias de no hablarlas después.

He entendido que por mucho que te guste una persona, si no tienen valores similares, si no tienen el mismo concepto respecto a la fidelidad, las libertades de cada uno, lo que entienden por familia o vida familiar, los deseos en torno a la paternidad o la no paternidad, y sobre todo, si no hay un claro interés de ambos en crecer en la relación, tarde o temprano las cosas terminan mal. Porque cuando el enamoramiento se acabe, todas estas diferencias saldrán a la luz. Es mejor aclararlas antes.

Atracción no es lo mismo que Amor

Algo que siempre comunico en sesión, especialmente a personas que están buscando una relación de pareja, es dejar muy claras sus intenciones desde el principio, para así ahorrarse infinitos malos ratos. Es mucho mejor dejar claro que uno está en búsqueda de una relación seria desde el comienzo, que fingir desinterés y solo encontrarse con personas que resuenen con el desinterés que uno muestra. Como es adentro, es afuera, dicen por ahí.

Si no eres claro con lo que quieres, si no manifiestas con claridad cómo te gusta ser querido y cómo te gusta querer, entonces solo llegarán a ti personas sin claridad y con un amor igual de difuso. Puede haber mucha atracción, pero nada más.

La Importancia de la Claridad

Construir relaciones de amor requiere claridad, y eso es algo que se cultiva desde el interior para luego comunicarlo. Mientras más claros seamos con nuestras intenciones en la relación y el proyecto de vida que buscamos, más fácil será poder mantener una relación.

Mi punto es que cuando se trata de concretar una relación, lo más sabio es no dejarse llevar únicamente por la atracción, sino poner en prioridad la paz mental, que se logra mediante la comunicación y acuerdos.

Queramos o no, es posible que la atracción que sintamos por nuestra pareja en un futuro no sea exactamente la misma que al principio, y por esto que es bueno encontrar otros puntos de unión que sean más estables y duraderos en el tiempo. 

No hay nada mejor que fortalecer la comunicación, no hay mejor pegamento que ese. 

Un abrazo, 

Ignacio. 

Imagen del autor

Quién soy yo?

Mi nombre es Ignacio Urzúa, también conocido como Ignacio Grez. Me dedico a realizar acompañamientos uno a uno para ayudar a las personas a identificar y romper patrones de pensamiento y comportamiento repetitivos que limitan su vida. Me centro en explorar la infancia y la historia familiar de mis consultantes para entender y abordar los conflictos recurrentes en sus vidas.

Los beneficios de este acompañamiento incluyen el desbloqueo de obstáculos en las relaciones, la mejora de la calidad de las relaciones, la identificación de creencias limitantes, la reducción del estrés y el fomento del amor propio. La mayoría de mis consultantes describen las sesiones como un gran despertar, al darse cuenta hasta qué punto repetían su historia familiar y dirigían su vida en base a sus heridas de infancia.

Estaré encantado de acompañarte en tu proceso. 

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